11 Sep
La Pedra de Abalar y su atracción fecundante, más tarde cristianizado por la Iglesia, fue el germen creador de una localidad que sigue atrayendo a las masas.
La piedra ante todo es y manifiesta una manera de ser absoluta, decía Mircea Eliade, tal vez el más grande estudioso sobre lo que significaron las piedras y en especial las piedras sagradas.
Muxía es uno de los pueblos más antiguos de España y, sin duda, del mundo: sabemos sus orígenes y los rastreamos, porque la vieja Monxía (o Mongía, como aparece en los documentos en el siglo XVI y XVII), la antigua tierra de monjes, recuerda el proceso cristianizador del primer medievalismo en los siglos VI y VII d.C., cuando San Martín de Dumio y San Fructuoso trataban de despaganizar a aquellos que adoraban a las piedras, los árboles y las aguas.
Y aún a pesar de la insistencia de viejos cenobios monjiles para redimir cristianamente a los adoradores de piedras del Finisterre (para los antiguos era el inmenso territorio del Noroeste y Fisterra es solo un fragmento) del lugar de la Barca, donde el fabulador Vicetto quiso enterrar a la imaginada diosa Celt, los que ritualizaban, con voluntad pagana, la gran Piedra d?Abalar eran miles.
9 Sep
El municipio de Muxía cuenta con una nuevo establecimiento de turismo rural: Casa Ceferinos, una acogedora vivienda con diez habitaciones, y equipada con yacusi, gimnasio y red WiFi, entre otros servicios. A la inauguración asistieron cientos de vecinos, entre los que se encontraban el alcalde muxiano, Félix Porto, el diputado Alberto Sueiro, y varios concejales. <<Ver toda la noticia>>
9 Sep
Seguro que ha oído mil veces eso del sueño americano. Lo de que cualquier ciudadano, si trabaja y se esfuerza, puede triunfar y lograr sus metas. Es algo que forma parte de su filosofía de vida, como la llama de la libertad, etcétera.
Lo he recordado escuchando la historia de Jaime Rodríguez González. Nacido en Frixe (Muxía) hace 71 años, llegó a América el 5 de marzo del 73. Estaba casado con una vecina de O Ézaro. Ya saben que la principal emigración de la Costa da Morte a Estados Unidos procede de la franja atlántica que va de O Ézaro hasta Muros. Ellos fueron un granito de ese amplio granero que hizo fortuna en Nueva York.
Los inicios fueron duros. Lo fue en general toda su vida de emigrante, como la de tantos. Trabajaba en la construcción. Con un amigo de Buxantes, Domingo Quintáns , empezó en la hostelería, pero no sucesivamente, sino de modo simultáneo. De día, en las obras, y de noche, en el restaurante, enlazando unos trabajos con otros y casi sin dormir. <<Ver noticia completa>>